Archive for 28 mayo 2008

1er trabajo de taller.

mayo 28, 2008

Por Yamila Santarrosa

En este retrato encuentro un hombre mayor y tengo la sensación de que es más grande de lo que en la foto aparenta. Una calvicie inminente asoma y su larga barba blanca se asemeja más a la de Papá Noel, que a la contradicción que me genera esta fotografía al verla una y otra vez.

Casi como si la franja que va desde las cejas hasta debajo de su nariz, fuera la síntesis de ese antagonismo. Esa franja en la que pareciera asomar una persona más joven, que poco tiene que ver con esa barba larga y esa calvicie. Me da la sensación de ser un disfraz: un hombre joven disfrazado de viejo; un hombre viejo disfrazado de joven. Sin embargo, miro en profundidad y comienzo a creer que no es uno o el otro caso, sino que es la convivencia de este antagonismo al interior de ese hombre.

Esos ojos con una mirada fuerte parecen escaparle a la cantidad de pliegues que su piel posee, manteniendo vivo ese espíritu juvenil. Pero hay un dejo de nostalgia que denota sus años: nostalgia o tal vez, tristeza. Quizás su tiempo pasó demasiado rápido y ese piercing en la nariz es una muestra del “nunca es tarde”.

No se por qué razón, imagino que es un hombre europeo. Se me ocurre pensar en un holandés porque ese piercing me dispara la posibilidad de que sea una persona abierta (Aunque creo que esa “apertura”, le tomó años). Debe haber sido alguien muy responsable, decidido, que dedicó su vida al trabajo. Lo imagino largas horas trabajando para poder revertir su situación económica. Cuando se quiso dar cuenta, tenía los años encima. Tal vez hubo algún momento crucial en su vida en el que él tomo la decisión de ponerse el arito; tal vez fue la única vez que dejó de lado las decisiones e hizo lo que le salió (Insisto en que creo que ese aro es el punto crucial en su historia)

Y esa barba, producto de los años, también muestra esa despreocupación. Ahora que ya cumplió sus “deberes”, puede hacer lo que quiera. Seguro tiene una familia que está para lo que él necesite, y él puede hacer revivir a ese niño que tiene adentro. Si bien nunca lo perdió, si lo tuvo guardado muchos años.

Muestra libertad y tranquilidad, sin dejar de lado el paso de los años. Eso se nota, se observa a simple vista. No necesariamente creo que quiera volver a ser un niño, sino que en un momento de su vida, necesitó rescatar el que llevaba adentro porque se dio cuenta de que la vida es corta.

 

 

DEVOLUCIÓN:

A ver, está bien mirado. Hay una construcción sobre ese aro en la nariz, sobre ese piercing, que quiere ir más allá de la mirada y arriesga significación. La pregunta sería: ¿Merece el texto ese riesgo? No voy a responder, respondan ustedes.

“Me da la sensación de ser un disfraz: un hombre joven disfrazado de viejo; un hombre viejo disfrazado de joven”. Esto funciona como funciona la intriga, la ambigüedad. Está diciendo algo del personaje, o mejor: está intentando decir algo del personaje que no sabé bien qué es, entonces lo resuelve con una construcción atractiva del texto, lo que puede ser una cosa, lo que puede ser otra, algo del orden de lo potencial.

El fin es demasiado supuesto: podemos inferir que hay un “niño” interior allí, en ese personaje, pero no lo pondría en forma tan determinante. Espero haber abierto alguna discusiones.

Por último: las cosas no se “poséen”, las cosas se tienen. Yo no poseo un sentido del humor, lo tengo o no lo tengo. No “floréen” la escritura, digan las cosas como habitualmente dicen las cosas, la naturalidad no mata lectores.

Anuncios